Sobreviviendo al colapso climático: zonas de sacrificio y capitalismo de plataforma – Jorge Tadeo

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Por si olvido que escribí – Julio Hernández [Poesía]

… não dá para mudar o começo mas, se a gente

quiser, vai dá para mudar o final!

Elisa Lucinda

A MI ME LLAMABAN NEGRO
antes de saber mi nombre.
Nadie se rasgó las ropas.
Nadie invocó a la justicia.
A mi familia le dieron
lo que no se merecía.
Nadie pensó en la persona
detrás de la piel oscura,
nadie les pidió perdón
ni por un falso concepto
judeocristiano de culpa.
Les segregaron de todo
porque en el juego de roles
alguien lavara la ropa,
trasegara los caminos
repleto de mercancías,
viviese en los barracones,
diera a luz mano de obra
mestiza, dócil, barata.

A mí me llamaban Negro,
bola de nieve, bocazas,
morenito, charolito,
zambo, tiznado, azabache,
bosquimano, cholo, diablo.
Me amarraron un cliché
y una cadena al pescuezo.
Me pintaron en el lienzo
de los angelitos negros
y me abonaron al cuero,
a la puerta de servicio,
a la pared de madera
aislada de la intemperie
por dos mechones de pelo.
Me “ponían en mi sitio”,
me cacheaban por las calles,
me impusieron un combate
por la dignidad y tasaron
mi independencia a la baja.
Confortablemente solo
vivo bajo la sospecha.

No me hablen del contexto
o me digan que he nacido
investido de derechos.

A mí me llamaban Negro
apelando a la amenaza
que para algún comemierda
escondo bajo mi raza.
No quiero que me toleren,
ni exijo que me reparen.
No quiero que se disculpen.
Mi piel se curtió en el fuego
y se ha endurecido a golpe
de privaciones e insultos.
Nada me duele o me daña.
Síganme llamando Negro.
Mi honor es una montaña.

CONEJOS

Llegarán los sirios. 
Y aunque los chinos ya estaban aquí 
con la intención de comprarlo todo,
antes vinieron los negros.
Y antes los andaluces, los gallegos, los extremeños
y los franceses;
y antes que los franceses los gitanos,
y los almohades y los almorávides
que sucedieron a los vándalos,
los suevos y los alanos,
que ocuparon el lugar de los romanos.
Y estos el de los griegos, púnicos, fenicios
y cartagineses por el sur;
y los galos y ligures al oriente
que sustituyeron a los tartessos y a los celtíberos;
y estos a elbestios, mastienos, esdetes, ilergetes,
misgetas y vascones
que habían arrebatado la tierra 
a los conejos.

NOSOTROS, el Pueblo de los Estados Unidos, a fin de formar una Unión más perfecta, establecer Justicia, afirmar la tranquilidad interior, proveer la Defensa común, promover el bienestar general y asegurar para nosotros mismos y para nuestros descendientes los beneficios de la Libertad, estatuimos y sancionamos esta CONSTITUCIÓN para los Estados Unidos de América. 

Preámbulo de la Constitución de los Estados Unidos de América. 1787

NOSOTROS,
los que no nos resignamos a perder
y combamos la espalda a cada golpe,
mantenemos verde el jardín
porque creemos en la esperanza.

Nosotros,
los que queremos azul 
la copa del cielo y el mantra del mar,
tenemos la sangre y el corazón 
caliente, palpitante y rojo.

Nosotros,
que solo pisamos las fábricas
cuando se abren las puertas de los sueños,
que somos contratados en precario
en las barras de los bares
y en empleos temporales y de mierda.

Nosotros,
los al sur de todas las escalas,
tras la coma en las estadísticas,
en la cola del paro:

No tenemos derecho al silencio ni al engaño,
ni a cerrar los ojos, ni la boca.
No podemos permitirnos el lujo de tragarnos las palabras
ni de criar a nuestros hijos por debajo de sus posibilidades.
Nosotros no tenemos más opción que la revancha 
a quien nos ha prometido lucha sin espacio para treguas.
Queremos el futuro y su disfrute.
Somos más y con más fuerza.
¿Para qué necesitamos el temor?

*Julio Hernández, nace en La Habana, Cuba. Cantautor y escritor de formación autodidacta. Desde muy temprano siente la vocación de escribir. Sus poema aparecen antes de componer canciones e impregnan su obra posterior. Participa activamente en talleres literarios y grupos de trabajo, y participa en certámenes, primero como concursante y luego como jurado. Paralelamente desarrolla su labor como compositor e intérprete. Radica en Madrid, España desde 1995. Por si olvido que escribí, es su primer poemario.

“Por si olvido que escribí.”

Huerga y Fierro Editores, 2017.

En Amazon: https://n9.cl/porsiolvidoqueescribi

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