La lucha del Grupo de Trabajadores Marxistas en el cardenismo
Alejandro Camacho
18 de marzo de nuevo en el calendario y el país se dedica al festejo y a la memoria de aquel acto de carácter mitológico: aquel momento en el que la nación se posicionó en contra de los intereses extranjeros y se unió bajo la sombra del General, del Tata Cárdenas, para nacionalizar la industria petrolera, y desde entonces, PEMEX representa la más pura demostración de soberanía frente al neoliberalismo y el imperialismo. ¡El petróleo es nuestro! Gritan los nacionalistas.
Y para reforzar más dicho mito, la mayoría de las izquierdas han formado parte del coro nostálgico por el cardenismo: desde los estalinistas entristas en el Frente Popular lombardista a los miles de hijos del trotskismo heredero de los textos de un bolchevique condicionado por su exilio. Y claro, sin mencionar a los reformistas romanticos del ayer y hoy: El hijo del General Cuauhtémoc Cárdenas -el mito encarnado- y el Napoleón de Macuspana: López Obrador. ¡El petróleo es nuestro! Gritan los izquierdistas también.
Pero entre el proletariado mexicano en proceso de domesticación en los turbulentos años treinta, nos encontramos con una tendencia que se caracteriza por su oposición al mito cardenista en frente de las movilizaciones masivas en defensa de la soberanía -del estado y la burguesía nacional. Hijos de la trágica revolución alemana, inspirados por el comunismo belga, reconocidos como iguales por la izquierda comunista italiana, faro de la clase obrera mexicana que busca abolirse a sí misma: el Grupo de Trabajadores Marxistas.
El comunismo en el Estado Mexicano
Los hilos que el comunismo mexicano tejió fueron diversos y minoritarios debido a las condiciones específicas de acumulación en el país. Como la hacienda fue el epicentro de la modernización capitalista en el país durante el porfiriato, la mayor reivindicación existente por la salvaje fuerza laboral mexicana fue la extinción del latifundio –la bandera del campesinado en la Revolución Mexicana-[1] Aun de la escasez del proletariado urbano, pudo nacer el anarquismo de los Flores Magón proveniente de la radicalización del liberalismo mexicano. A pesar de su oposición feroz al Porfiriato y al gobierno de la burguesía rebelde, sus intentos por engendrar la revolución proletaria en América del Norte no pudieron superar el fracaso de la invasión bajacaliforniana. Finalmente, el anarquismo mexicano sería herido de muerte con el fallecimiento de Ricardo Flores Magón, el desmantelamiento del Partido Liberal Mexicano, la absorción de la Confederación General de Trabajadores (CGT) y la cooptación ideológica del anarquismo como “precursor” de los gobiernos emanados de la Revolución Mexicana.[2]
De la estela emanada del ascenso revolucionario del bolchevismo y sus esfuerzos internacionales para coordinar la solidaridad con la patria de los obreros, surgiría el Partido Comunista Mexicano. La compleja historia del PCM primitivo es una muestra de cómo los PC’s fueron llevados de un lado a otro por la III Internacional en virajes violentos. Como muestra y para conectar con nuestra historia, el PCM fue crítico del cardenismo en sus primeros años, denunciándolo hasta que Moscú llamara a formar Frente Populares en el VII Congreso de la III Internacional en 1935.[3] Es entonces que el PCM se conformaría como aliado del cardenismo y su programa político.
Como ala izquierda del Partido de la Revolución Mexicana, el PCM terminaría subordinando sus posiciones a lo dictado por el general Cárdenas y el gobierno. El apoyo a la expropiación petrolera, a la repartición agraria y al sindicalismo oficial, serviría como puente del campesinado a formar parte de la Confederación Nacional Campesina y el proletariado a la Confederación de Trabajadores de México. La labor del comunismo oficial mexicano había sido la de ingresar a los sectores más radicalizados a las corporaciones del Estado.[4]
Por otro lado, también el escenario comunista local resentiría el conflicto interno de la III Internacional entre el socialismo en un solo país de Stalin contra la oposición de izquierda de Trotsky. Las ideas de la Revolución Permanente llegarían a influenciar a cierto sector del movimiento, primero en la Oposición Comunista de Izquierda de 1930 y en 1933 la Liga Comunista Internacionalista. Con el arribo del mismo Trotsky tras su exilio de la URSS, los trotskistas empezarían a teorizar sobre el significado del cardenismo en dicho momento del capitalismo.[5]
En su ensayo México y el Imperialismo británico de 1938, Trotsky expondría su visión de la expropiación petrolera. Presenta a México como un país semicolonial, y al gobierno de Cárdenas, como una fuerza progresista que luchaba por la independencia nacional y la democracia. Concluye que, así como Marx alabó a Abraham Lincoln aunque este no fuese comunista, los obreros más avanzados debían de apoyar a la rebelión del petróleo mexicano en contra del imperialismo de Chamberlain y del fascismo de Saturnino Cedillo.[6]
A pesar de la violencia entre el estalinismo y el trotskismo –la que se cobraría la vida del mismo Trotsky en 1940- ambos lados del bolchevismo de México coincidirían en apoyar la nacionalización del petróleo. Y con el anarquismo aniquilado, la estatalización de los recursos del subsuelo y del proletariado petrolero por medio del sindicato sucedió con la mayoría del respaldo del movimiento comunista.
Sin embargo, no eran los únicos movimientos del comunismo vivos en ese momento. Y a diferencia de los movimientos antes dichos, tuvieron una visión distinta de lo que significaba la expropiación petrolera en dicha coyuntura.
El Grupo de Trabajadores Mexicanos
Paul Kirchhoff (1900-1972) es hijo de la Revolución Alemana. Cercano a Karl Liebknecht, a la Unión General de Trabajadores de Alemania (AAUD por sus siglas en alemán) y al Partido de los Trabajadores Comunistas de Alemania (KAPD por sus siglas en alemán). En los años treinta, militó en el ala izquierda del Partido Comunista de Alemania (KPD por sus siglas en alemán) que se conformaría en los Comunistas Internacionales de Alemania (IKD por sus siglas en alemán), miembros de la oposición de izquierda, pero, crítico también del “giro francés” que propuso Trotsky para infiltrarse en los Frentes Populares para sumar militantes a sus filas.
Con su crítica particular a la colaboración del trotskismo con las fuerzas socialdemócratas, se uniría a la Revolutionary Workers League de Hugo Oehler en su estadía norteamericana. Pero al exiliarse en México, se distanciaría políticamente debido a sus diferencias respecto a la Guerra Civil Española, defendiendo el derrotismo obrero frente a la pugna entre la República y la reacción franquista.
En sus palabras:
“La guerra en España comenzó como una guerra civil, pero rápidamente se transformó en una guerra imperialista. Toda la estrategia de la burguesía mundial y española consistió en lograr esta transformación sin cambiar las apariencias y haciendo creer a los trabajadores que luchaban por sus intereses de clase. Nuestra organización mantuvo esta ilusión y apoyó a la burguesía española y mundial diciendo: «La clase obrera española debe marchar con el Frente Popular contra Franco, pero debe estar preparada para volver sus armas contra Caballero mañana» (La Internacional, n.º 33, 18 de diciembre de 1937, «La LRW y sus posiciones políticas»).”
Dichas críticas lo llevarían a ser acusado junto a sus compañeros de ser “agentes de la Gestapo” de manera consiente u inconsciente. Con tales descripciones se sella la amplia brecha existente entre las posiciones de la izquierda comunista y las organizaciones legadas de la putrefacción del bolchevismo.
En México, se dedicaría a la fundación de una nueva liga política que se posicionara a favor de dichas posiciones. Se fundaría en 1937 el Grupo de Trabajadores Marxistas.[7]
Comunismo: órgano de prensa de los trabajadores marxistas
El GTM, compuesto por Paul Kirchoff (apodado Eiffel), la etnóloga Johanna Faulhaber, y cuatro compañeros mas provenientes de la Liga Comunista Internacionalista[8], decidieron escribir un panfleto a razón de la masacre de Barcelona, donde las instituciones republicanas atentaron contra el control obrero anarquista y el derrotismo revolucionario del POUM dejando un saldo de 500 muertos y el doble de heridos. El manifiesto titulado: “La Masacre de Barcelona ¡Una lección para los trabajadores de México! ¡En México no debe repetirse el descalabro sufrido por los trabajadores de España!” resume la travesía del proletariado bajo el gobierno antifascista español. Con la idea de liderar un golpe común al fascismo, se permitió que las líderes del Frente Popular disolvieran los comités de base obreras, arrematar el mando de las milicias proletarias e impidieran las huelgas. Con la dirección burguesa, el poder obrero se caía a pedazos a la par que el fascismo seguía avanzando. La guerra clasista se había vuelto guerra capitalista, señalaba el panfleto. Continúan afirmando que el hilo que une al gobierno de Cárdenas con el de Azaña es el obrerismo, el antifascismo como forma de utilizar a los trabajadores contra sus propios intereses de clases y denuncia que el envío de armas de Cárdenas resultó en la matanza de obreros del 4 de mayo de 1938. Alienta a los trabajadores de Barcelona a romper filas con las organizaciones burguesas, sean anarquistas o franquistas, formar un auténtico partido clasista para romper con el imperialismo y el capital. En el caso mexicano, advierte sobre naturaleza burguesa del gobierno cardenista, sobre la división provocada por el Estado entre campesinos y proletarios industriales con el reparto agrario de La Laguna. El manifiesto finaliza llamando a unificar la lucha por el comunismo a manera internacional.
En septiembre de 1938, año de la mítica expropiación, decidirían publicar su propio periódico titulado “Comunismo”. Dicha publicación contaría con 3 números, y su último ejemplar será la de mayo-junio de 1940. Posterior a esas fechas, Paul Kirchhoff se alejaría de la discusión política y se centraría en la investigación arqueológica.[9] Debido al carácter grupuscular y efímero del GTM, solo se conservan algunos de los escritos contenidos en los tres números, difundidos por la Corriente Comunista Internacional. En ellos, se discute en torno a la verdadera esencia de las nacionalizaciones realizadas por el Partido de la Revolución Mexicana, la cuestión nacional para el caso español, mexicano y chino, el exilio de Trotsky en el país y la necesidad de luchar por la construcción de un verdadero Partido Comunista.
En el Comunismo Nº 1 de agosto-septiembre de 1938, se publicó “El carácter reaccionario de las nacionalizaciones en la fase imperialista del capitalismo”. Apertura con una cita de Engels del Anti-Duhring:
“El Estado moderno, cualquiera que su forma sea, es una máquina esencialmente capitalista, es el Estado de los capitalistas, el capitalista colectivo ideal. Y cuantas más fuerzas productivas asuma como de su propiedad, más se convertirá en capitalismo colectivo real, mayor será el número de súbditos suyos quienes explote. Los obreros siguen siendo lo que son: obreros asalariados, proletarios. Las relaciones capitalistas, lejos de abolirse con esas medidas, se profundizan y exaltan. (Anti-Duhring, Fundación Federico Engels, p. 374)”
La idea del Estado como un capitalista colectivo ideal que se fortalece con las nacionalizaciones es enfrentada con la reciente expropiación mexicana del petróleo. Este combate los posiciona en contra de las autoproclamadas “fuerzas progresistas” que defienden la medida del general Cárdenas. El análisis continuó definiendo al Estado emergido de la Revolución Mexicana como un Estado capitalista “obrerista”, un gobierno que defiende al modelo de acumulación capitalista de la semilla obrera que pueda germinar en una Revolución Clasista dentro de los nuevos sectores del proletariado. Profundiza dicho argumento, explicando que, aunque en la etapa de acumulación temprana del capital las expropiaciones estatistas jugaban un rol progresista, en la era imperialista de descomposición del capital dicha expropiación encarnaba la reacción contra la división internacional del trabajo y contra la producción global de bienes de consumo. Significan la restricción del crecimiento -salvo en la industria de guerra- el encadenamiento de las fuerzas productivas a los límites de las fronteras nacionales. Y el proletariado tiene metas de clases muy distintas a las ya mencionadas.
Ante el carácter <<progresista>> que se colocaba sobre el acto expropiador, los trabajadores marxistas nos regresan al Anti-Duhring de Engels en su texto sobre las nacionalizaciones de Bismarck:
“…cuando Bismarck, sin que ninguna necesidad económica le impulsase a ello, nacionalizó las líneas más importantes de la ferroviaria de Prusia, pura y simplemente para poder manejarlas y aprovecharlas mejor en caso de guerra, para convertir al personal de ferrocarriles en ‘ganado electoral’ sumiso al gobierno, y sobre todo para procurar una nueva fuente de ingresos sustraída a los acuerdos del parlamento, no se dirá que estas medidas tuviesen nada de socialista, ni directa ni indirectamente, ni consciente ni inconscientemente (Anti-Duhring, Fundación Federico Engels, p. 373 en la nota a pie de página) ”
Con dicha comparación, describen a la acción de Cárdenas como una acción que no nació del desbordamiento de las compañías petroleras ni un paso a un progreso económico mayor al que los grandes propietarios del petróleo pudieron haber generado. Con ello, resume el rol regresivo de la nacionalización como una maniobra del Estado para ganar una mayor fuente de ingresos y un sector de proletariado disponible a sus deseos electorales. Con tal afirmación, anticiparían la transformación de la economía nacional en un modelo rentista dependiente de PEMEX y el valor internacional del crudo, y al Partido de la Revolución Mexicana (posteriormente el Partido de la Revolución Institucional), como una maquinaria política diseñada para unificar a las masas trabajadoras bajo el voto al manto tricolor.
Pero lo dicho anteriormente sobre el rol regresista de las nacionalizaciones en abstracto, es especificado por los trabajadores marxistas debido al carácter semicolonial de México y el tamaño menor de su Estado burgués. Mientras el bolchevismo mexicano aplaudía una apropiación nacional de las fuerzas de producción foráneas, Kirchhoff y compañía señalaban como los estados nacionales sometidos a fuertes presiones imperialistas no pueden llevar a cabo “expropiaciones redentoras” sin que oculten un nuevo sometimiento a un polo injerencista de acumulación de capital. En el caso de 18 de marzo, el GTM denuncia que la nacionalización cerró la disputa entre las norteamericanos y las compañías inglesas por el petróleo mexicano, apoyándose de las declaraciones del Boletín del servicio de archivos de Ginebra, Suiza según Últimas Noticias del 7 de junio, en el que se afirma que se destruyó el último bastión británica en las Américas para beneficio de los Estados Unidos, y la misma publicación de El Nacional, órgano del oficialismo, en el que se señala en los mismos titulares la ruptura con Inglaterra y se celebra el acercamiento con los Estados Unidos. Los trabajadores marxistas señalan, además, la posición colaboracionista de Trotsky que denuncia abiertamente al imperialismo británico mientras se queda callado con el imperialismo yanki. Para la GTM, la expropiación petrolera es la victoria imperialista del “buen vecino” estadounidense y la supervivencia del capitalismo en el estado mexicano.
Al profundizar en el régimen obrerista de Cárdenas, se denuncia como la búsqueda de poner al frente de la defensa de la soberanía y de la democracia a los trabajadores, se evita un golpe mortal al capitalismo. Con el Frente Único entre explotadores y explotados, con la entrega ficticia a los trabajadores de industrias como la ferrocarrilera, y con un relato nacionalista que justifique el adeudo de 190 millones de pesos en reparaciones a las compañías británicas en vez de recibir los 26 millones en aumentos salariales, los intereses norteamericanos y la patria mexicana se redime a costa de los trabajadores.
Los trabajadores marxistas concluyen denunciando a los “falsos marxistas”, como califican a la totalidad del tercerinternacionalismo integrado por la línea oficial de la URSS y la oposición de Izquierda trotskista que engendró a la IV Internacional en su defensa de la expropiación petrolera. Ante la ausencia de una autentica dirección clasista, el GTM culmina defendiendo la conquista total del poder estatal por el proletariado y la destrucción de la burguesía. ¡Esta es la única lección que debemos sacar de las recientes nacionalizaciones! Sella el análisis de los trabajadores marxistas.[10]
Añadido al escrito, la fracción interna de la Corriente Comunista Internacional escribieron un prólogo en la que describen el derrotero de las industrias nacionalizadas para complementar los análisis de los trabajadores marxistas. En el caso de los ferrocarriles expropiados, estos permanecieron estancados sin aumentos en vías férreas ni renovaciones tecnológicas mayores, pero, principalmente y su sumado al pago de las indemnizaciones a las compañías inglesas, es que el gobierno llevó a cabo una importante reorganización de la industria petrolera nacionalizada con el fin de asentar a la compañía estatal ¿Qué significó esto para los obreros del petróleo de todos los mexicanos? El despido de obreros, reducción de salarios, prohibición del derecho a huelga y la absorción total del sindicato por parte del Estado terminando con la independencia de clase de cierto sector del proletariado. Con el establecimiento formal de PEMEX, su rol en la economía nacional se consolidaría hasta el punto de dependencia estatal de la renta petrolera, lo que llevaría a la mayor crisis económica del país sufrida en 1982, en donde el estado volvería a nacionalizar un sector de la economía -la banca- a cambio de que los trabajadores mexicanos pagaran las indemnizaciones de 1400 millones de dólares. El ciclo de saneamiento de la banca presente en el país se cerraría con la vuelta a los capitales privados durante el periodo salinista, proceso efectuado durante la crisis económica de 1994 que llevaría a que el estado rescatara a los inversionistas privados con el FOBRAPROA, una deuda de 4000 millones de dólares. Tanto los mitos como las crisis de la economía nacional se traducen en golpes directos a la clase trabajadora del país. Desde su momento histórico, el GTM supieron dilucidar dicha tendencia del capital. [11]
Balance a los trabajadores marxistas.
Respecto del análisis de los trabajadores marxistas, se puede y se debe de abrir importantes debates sobre el entendimiento de Kirchhoff y compañía sobre conceptos como el de imperialismo,[12] sus críticas al estalinismo y al trotskismo, las acusaciones que estos dos vertieron sobre ellos de componer una <<quinta columna fascista>> y de serles útiles a ellos, sobre sus nociones respecto a la toma del poder estatal por el proletariado, sus análisis geopolíticos, sus predicciones respecto el rol del partido oficial y la industria petrolera en el futuro del capitalismo mexicano, etc. Indistintamente de lo que se pueda concluir de lo dicho por el GTM y su praxis, su legado conforma un hito en la historia de la clase obrera mexicana por sus posiciones únicas que integraron su férrea posición anti-nacionalizadora, por ser una de las primeras voces críticas al cardenismo y su programa, así como ser un eslabón perdido de la izquierda comunista existente dentro de la historia de nuestro decapitado proletariado nacional. Justamente en el balance histórico del GTM, en ellos reside su valor, para barrer con los ídolos de barro que la izquierda (comunista y del capital) ha construido y poner el dedo sobre la herida: la derrota internacional del proletariado.
Nuestra tarea queda inconclusa, y desde nuestra trinchera entendemos que nos queda una larga marcha por recorrer desde los hombros de quienes lucharon por el comunismo y la libertad de la entera humanidad.
[1] Plan de Ayala del 28 de noviembre de 1911, por la Junta Revolucionaria del Pueblo de Morelos. Puntos del 6 al 9.
[2] Historia y Cooptación del anarquismo en México
(1861-1922) de Arnoldo Díaz Tamez, del 25 de noviembre de 2025 en https://arnoldodiaz.substack.com/p/historia-y-cooptacion-del-anarquismo
[3] EL PARTIDO COMUNISTA MEXICANO (en el periodo de la Internacional Comunista: 1919-1943) de Manuel Márquez Fuentes y Octavio Rodríguez Araujo, 1973, pp 192, 193
[4] La izquierda mexicana en el Siglo XX, de Barry Carr. Capítulo I y II.
[5] Los avatares del trotskismo mexicano, de Josué Bustamante González del 7 de noviembre del 2021 en https://jacobinlat.com/2021/11/los-avatares-del-trotskismo-mexicano/
[6] México y el Imperialismo británico, de Trotsky del 5 de junio de 1938
[7] Un Siècle Degauche Communiste «Italienne» (1915-2015) (Suivi D’Un) Dictionnaire Biographiqued’Un Courant internationaliste de Philippe Bourrinet, de 2017. Paris: Éditions Moto proprio. pp. 327–330.
[8] Cierta fracción de la LCI sería calificada de “ultraizquierdista” por Trotsky, donde figuraban personas Luciano Galicia, líder del “Grupo Galicia” o también conocido como “Los amigos de la IV Internacional”. Dicha tendencia iniciaría una fuerte polémica al interior de la LCI debido a la incitación a la “acción directa” contra la carestía del régimen cardenista y por posicionarse en contra de la expropiación petrolera. El conflicto entre esta fracción de siete u ocho individuos con Trotsky revela el germen invariante dentro del trotskismo, pero que se quedó relegado por las acciones del mismo bolchevique y el aparato construido sobre la IV Internacional. Aunque forman parte obvia de las figuras revolucionarias crítica de la economía política cardenista, se decidió describir su rol en esta historia como nota a pie de página debido a la falta de material teórico para analizar y la forma polémica-personal en la que se convirtió el asunto. Trotsky En México de Olivia Gall, 2012, pp.203-218
[9] La labor de Kirchhoff y de Johana Faulhaber dentro del Instituto Nacional de Antropología e Historia (INAH) es ampliamente reconocida. Kirchhoff es reconocido principalmente por su ensayo “Mesoamérica, sus límites geográficos, composición étnica y caracteres culturales”, donde elaboraría su concepto de Mesoamérica. Faulhaber es reconocida por sus pioneras investigaciones en osteología y en antropología física aplicada. «Johanna Faulhaber Una vida ejemplar en la ciencia» de Carlos Serrano Sánchez. Instituto de Investigaciones Antropológicas.
[10] EL PROLETARIADO ANTE LAS NACIONALIZACIONES ¿Patrioterismo o lucha de clase? Textos del GRUPO DE TRABAJADORES MARXISTAS (Izquierda comunista mexicana – 1938) Boletín Comunista Fracción Interna de la Corriente Comunista Internacional enero de 2008 pp. 7- 13
[11] EL PROLETARIADO ANTE LAS NACIONALIZACIONES ¿Patrioterismo o lucha de clase? Textos del GRUPO DE TRABAJADORES MARXISTAS (Izquierda comunista mexicana – 1938) Boletín Comunista Fracción Interna de la Corriente Comunista Internacional enero de 2008 pp. 2- 7
[12] Que a juicio de quien escribe estas letras, el GTM continua con las tesis de Lenin redactadas en su obra “El imperialismo: fase superior del capitalismo”.
Bibliografía
Invitamos a leer completo la compilación de textos del Grupo de Trabajadores Marxistas
- Anti-Duhring, Fundación Federico Engels.
- EL PARTIDO COMUNISTA MEXICANO (en el periodo de la Internacional Comunista: 1919-1943) de Manuel Márquez Fuentes y Octavio Rodríguez Araujo, 1973, pp 192, 193
- EL PROLETARIADO ANTE LAS NACIONALIZACIONES ¿Patrioterismo o lucha de clase? Textos del GRUPO DE TRABAJADORES MARXISTAS (Izquierda comunista mexicana – 1938) Boletín Comunista Fracción Interna de la Corriente Comunista Internacional enero de 2008 pp. 7- 13
- Historia y Cooptación del anarquismo en México (1861-1922) de Arnoldo Díaz Tamez, del 25 de noviembre de 2025 en https://arnoldodiaz.substack.com/p/historia-y-cooptacion-del-anarquismo
- La Internacional, n.º 33, 18 de diciembre de 1937, «La LRW y sus posiciones políticas
- La izquierda mexicana en el Siglo XX, de Barry Carr. Capítulo I y II
- Los avatares del trotskismo mexicano, de Josué Bustamante González del 7 de noviembre del 2021 en https://jacobinlat.com/2021/11/los-avatares-del-trotskismo-mexicano/
- «Johanna Faulhaber Una vida ejemplar en la ciencia» de Carlos Serrano Sánchez. Instituto de Investigaciones Antropológicas.
- México y el Imperialismo británico, de Trotsky del 5 de junio 1938 en https://www.marxists.org/espanol/trotsky/1930s/latin2.htm
- Plan de Ayala del 28 de noviembre de 1911, por la Junta Revolucionaria del Pueblo de Morelos. Puntos del 6 al 9.
- Trotsky En México de Olivia Gall, 2012, pp.203-218
- Un Siècle Degauche Communiste «Italienne» (1915-2015) (Suivi D’Un) Dictionnaire Biographiqued’Un Courant internationaliste de Philippe Bourrinet, de 2017. Paris: Éditions Moto proprio. pp. 327–330.

