Semana contra la ciudad elitista (Septiembre 2021)

Retomando los esfuerzos de la Semana de la Movilidad Sin Gentrificación (2018) y del evento Gentrificación a debate (2019) desde Antihistoria nos propusimos organizar la Semana contra la ciudad elitista (2021). Como sus antecesores, el evento tuvo como tema central las problemáticas urbanas de la ciudad de Monterrey, pero al realizarse de manera virtual por el contexto de pandemia, se contó con la participación de compas de diversas partes del país. Daremos un breve recorrido por lo hablado en estas sesiones.

Nuestra primera cita fue el 5 de septiembre, como parte de los grupos de estudio domingueros de la Comunidad Antihistoria, donde nuestra compa Nuria Gil expuso los resultados y reflexiones de su tesis “La disputa por el espacio: División sexual del espacio y mujeres de la periferia en el  contexto de ciudad neoliberal. Caso de estudio Colonia El Pedregal de Cortés, La Paz, Baja California Sur, México”. 

Durante su exposición criticamos el papel de las investigaciones académicas sobre la ciudad, las cuales tiene un papel meramente explicativo que tratan al espacio solamente como un recipiente que tiene que ser llenado y por lo tanto carecen de una crítica concreta al capitalismo bajo el que la ciudad es considerada como mercancía. Ésta concepción refuerza la consolidación del modo urbano como una forma de pensar y de proceder, lo que es observable en la modernización de las ciudades a costa de quienes las habitan.

Por casualidad y necesidad, el lunes 6 de septiembre se realizó una protesta en el centro de Monterrey por parte de vecinas, vecinos y personas solidarias con la colonia Independencia ante el avance de los proyectos ecocidas y gentrificadores de la Iglesia católica en la Loma Larga, dando con esta protesta mayor sentido y actualidad a nuestros esfuerzos de reflexión.

La relación acumulación-despojo-violencia como origen de las ciudades fue un tema central a lo largo de la semana. Lylia Palacios abonó en esta reflexión con su exposición sobre el crecimiento urbano a lo largo de la historia de la ciudad de Monterrey. Nos fue posible visualizar la conexión directa entre el desarrollo de la burguesía regia y las transformaciones de la ciudad, dejando en claro que el espacio ha sido modificado bajo sus intereses y las necesidades productivas del sistema capitalista.

A su vez, la compañera Brisa Carrasco nos dio un panorama global sobre las características del neoliberalismo y su aplicación al espacio urbano. Definimos entonces el “manual neoliberal”: 1) creación de un marco legal que favorece la propiedad privada, 2) Tratados comerciales desiguales para los países “en desarrollo”, 3) Privatización de industrias y servicios, 4) Desarticulación del poder obrero, 5) Represión a quien salga del modelo. Observamos cómo los gobiernos trasladan sus funciones a las empresas y se convierten en meros facilitadores del proceso de privatización. 

En este ejercicio de discusión llegamos a la conclusión de que el neoliberalismo es más una continuación que un proceso nuevo ya que podemos rastrear sus coincidencias con el periodo liberal/imperialista -en el que se forma la ciudad industrial- así como criticamos la ilusión de un pasado mejor en los tiempos del mal llamado Estado de bienestar. Desmenuzamos el concepto de gentrificación y los discursos de regeneración urbana como procesos violentos de despojo, ya sea con violencia directa o simbólica a través de la estilización y romantización de los barrios y sus identidades.

Para ver el problema de una manera más amplia compartimos el texto del compa Jorge Tadeo, en el que critica de manera puntual el discurso del capitalismo verde y la justicia ambiental que intenta adecuar al capitalismo ante el colapso ambiental. En el mismo sentido, el colectivo Voces de la Ciudad presentó su documental La ciudad del progreso, en el que se evidencia las amenazas a la naturaleza en Monterrey y el mundo.

La cereza en el pastel fue la presentación conjunta de otro cortometraje de Voces de la Ciudad sobre la Marcha en defensa de nuestros barrios, organizada por la Junta de Vecinos en Resistencia Independencia-Tanques-América, al concluir, conocimos la experiencia de dicha junta y sus procesos de lucha desde 2016 hasta la actualidad.

Un rápido recuento histórico nos puso en perspectiva sobre las amenazas más recientes a la colonia Independencia -histórica colonia obrera de Monterrey. Coincidiendo con la llegada del modelo neoliberal a la ciudad en la década de 1980, la primera amenaza que se menciona es la construcción de la Macroplaza en el centro de Monterrey, la cuál planeaba extenderse hasta los inicios de ésta colonia, a lo que vecinas y vecinos se opusieron por completo. En la década de 1990 la construcción del “Túnel de la Loma Larga” se proponía atravesar la colonia, a lo que se volvió a dar la resistencia y el túnel fue desplazado a otra zona. Los procesos más recientes son la resistencia a la Interconexión, el intento por crear una avenida que conecte el municipio de San Pedro (hogar privilegiado de la élite local) y el centro de Monterrey, el cuál fue suspendido en 2018; y las amenazas al cerro de la Loma Larga por parte de la Iglesia católica con la construcción de una cruz de 160 m de altura, el cual ha sido suspendido también ahora en 2021 pero que continúa amenazando con desarrollar otros proyectos menos espectaculares pero igual de ecocidas. 

Algunas reflexiones que valen la pena rescatar van en el sentido de la resistencia y los procesos de creación de comunidad. Si bien la colonia es una pequeña gran muestra de la vida en comunidad, quienes participaron en este evento reconocen que no fue hasta que empezaron los procesos de resistencia cuando comenzaron a sentir una mayor unidad, compromiso y conciencia de lo que significa el barrio y su gente, es decir, es la resistencia la que crea comunidad. Los procesos de resistencia sirvieron para reconocerse y reconocer su espacio, para ver las prácticas positivas que se realizaban por mera cotidianidad que demuestran que el discurso de “regeneración urbana” no era necesario y es sumamente clasista.

Su forma de organizarse no es la común, en sí mismo no existe algo que podamos llamar la organización de la Indepe, más bien, hablamos de un movimiento que se rige bajo 4 principios básicos: 1) Sin partidos políticos, 2) Sin Iglesias, 3) Sin Empresas, 4) Sin diferencias; el cuarto se debe a que incluso dentro de la colonia se viven diferencias y discriminaciones, creando conflicto, por ejemplo, entre “los de arriba” y “los de abajo”. La resistencia ha ayudado a que estos conflictos vayan aminorando como parte del proceso de reconocimiento. Finalmente, se dejó en claro que mientras que lo que se ha llamado creación de comunidad (eventos artísticos, en su mayoría) se busca para el desarrollo individual y la recreación, y las acciones legales para tratar de retrasar los proyectos, solamente la acción directa y la presión social podrán traer una victoria definitiva a la Indepe.

Para finalizar la jornada, la compañera M. Barrera Díaz presentó su tesis de licenciatura Percepción, respuesta y colaboración: el caso de la colonia Jesús M. Garza (Santa Catarina, N.L.) con la que reforzamos la crítica al desarrollo urbano y al papel de las universidades en el proceso. Haciendo un rescate histórico de una colonia ignorada por los libros de historia y trabajando de cerca con sus habitantes, la compañera nos terminó de dejar en claro el papel del gobierno como un facilitador, el rol de la burguesía como rector del desarrollo urbano y los riesgos del discurso voluntarista a la hora de acercarnos a estos conflictos.

De manera general los eventos realizados nos permitieron llegar a conclusiones no nuevas pero sí más concretas en cuanto al funcionamiento del Estado, el papel de la burguesía y las posibilidades de la resistencia ante el esfuerzo de borrarnos del espacio urbano. No nos queda más que agradecer a toda la gente que participó en los diversos eventos, invitamos a profundizar en las reflexiones, complejizar nuestra realidad y especialmente, a unirnos a los procesos de resistencia como el de la colonia Independencia, pues la naturaleza totalizadora de la civilización urbana no conoce límites territoriales. 

En conclusión: La ciudad es el enemigo.

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