Sobre “Cascajos de Memoria” del Archivo Militante de Monterrey – Arnoldo Diaz

Arnoldo Diaz – Grupo Antihistoria

Me parece que este proyecto no podría tener mejor nombre, definitivamente lo reunido en este archivo no es más que cascajo. Pero no podría ser de otra forma, estamos acostumbrados a contar la historia como una línea continua que no se detiene ante los horrores que le aquejan. Esa es la historia del capital, una continua épica en ascenso.

Esa continuidad no es posible cuando hablamos de la tradición de los vencidos; mientras que el tiempo del capital se pretende continuo y, por lo tanto, contundente, el tiempo de la revuelta es fragmentario en su desarrollo pero sobre todo, en los restos que nos deja, puro cascajo pues.

La publicación hace bien en apuntar las razones por las cuales estas memorias son tan difíciles de rastrear. Las complicaciones de almacenamiento, la inmediatez de las acciones, los protocolos de seguridad ante la represión estatal y el propio paso del tiempo han limitado el estudio directo de movimientos obreros, sociales y revolucionarios en una ciudad que hoy se encuentra en una disputa por su historia.

Permítanme aquí hacer un pequeño apunte sobre teoría de la historia, pues para Gayatri Spivak —en su ¿Puede hablar el sujeto subalterno?— llega a la conclusión de que no podemos dar voz a aquellos sujetos que nunca la tuvieron, quienes estuvieron a las periferias de la lógica del valor y se les impidió dejar las huellas necesarias para «escuchar» su voz.

Dicha maldición a la que se ha sometido a las clases subalternas suele encontrar su solución con la interpretación crítica de los documentos, tanto de aquellos que dejan entrever pequeñas ventanas al pasado como de aquellos que con su silencio pueden ayudarnos a escuchar el ruido de las noches estrelladas. Spivak y Said son los mejores ejemplos de esta idea que plantean las visiones postcoloniales.

Sin embargo, para el siglo XX, la difusión de la lectura y escritura, la politización de la juventud y la revolución de los medios audiovisuales, tenemos cascajo de esas clases que decidieron crear su propia historia. Aunque fragmentaria, estas historias pueden interpretarse constelarmente siguiendo a Walter Benjamin-, pasando de ser escombros a estrellas en el firmamento del pasado.

Me gustaría hacer un pequeño ejercicio de análisis histórico constelar a partir de las propias fuentes que presenta el archivo militante en esta colección de Cascajo de Memoria.

De los tres facsimilares que acompañan esta publicación, dos son periódicos de origen obrero y el tercero es un fanzine generado por el colectivo «a pie de lucha» de los tiempos politizados del punk regio. Más allá de la historia de cada organización, las publicaciones obreras vuelven a un lugar común: el Partido Liberal Mexicano. Uno de ellos, perteneciente a un grupo de obreros de Fundidora retomaron el nombre de «Regeneración» para brindar homenaje al PLM, aunque no son anarquistas —dicen ellos— la histórica organización radical encuentra su camino en la memoria obrera que hoy volvemos a invocar.

Por parte de la publicación de los electricistas también reconocen que el pasado está vivo, el tiempo de la revuelta es activo y dinámico, por lo que la memoria de la histórica huelga de Río Blanco —con un relato particularmente detallado— funciona como enseñanza varias décadas después de su trágico final.

La tercera publicación es una estrella que parece lejana hasta que observamos con la lente histórica que estamos motivando. Desconozco los detalles del colectivo «A pie de lucha» pero su publicación nos lleva a reflexiones que seguramente deban ser corregidas, pero podemos ver en su organo interno El Camarada la continuación de la larga tradición de la caricatura y el cómic político, que podemos ligar también al PLM a través de Santiago de la Vega que además es regio.

Podemos notar en su estética su cercanía con la comunidad punk y la escena de fanzines tan rica en los noventas, y nutrida en Monterrey con jóvenes radicales en los que el anarquismo y en particular la figura de Ricardo Flores Magón jugó un papel crucial en su desarrollo como movimiento político y contracultural.

Del cascajo surgen ideas y sueños y por ello celebro y concluyo comentando el posicionamiento del rescate de la memoria como acción militante. Para mí y para el grupo Antihistoria la escritura cumple esa función de militancia. Si los grupos activistas no han sido capaces de romper con la forma social capitalista, entonces en la crítica -desarrollada a través de la escritura, en particular la escritura de la historia- es donde pondremos nuestros esfuerzos para superar dichas limitaciones. Pero ésta se ve limitada a los silencios y fragmentos que podemos rescatar para la escritura.

Si bien, ese conflicto lo solucionamos con el método constelar o la crítica literaria de Spivak, el rescate de los fragmentos del tiempo de la revuelta nos acerca a una comprensión tanto de los procesos de dominación que nos mantiene en la reproducción de la forma social capitalista; como de las posibilidades y limitantes de la revuelta contra el orden establecido. El movimiento popular urbano, que es el personaje principal de esta exposición, puso en jaque durante al menos una década la idea de la propiedad privada en la ciudad, alterando todo el entendimiento que se tenía sobre la administración de la ciudad.

Ese es el tipo de cosas que debemos voltear a ver, y solamente es posible si tenemos los archivos necesarios. Enhorabuena por el esfuerzo y muchas gracias por la invitación a esta charla.

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