¡Expropiar a los expropiadores! – Alejandro Camacho

 Jornadas contra el capital ecocida

Durante el mes de mayo del presente año 2026 dentro del estado mexicano han sucedido grandes e importantes jornadas contra la destrucción de los ecosistemas de nuestro planeta. Como pistoletazo de salida, ya desde abril se habían organizado sectores afectados y sectores solidarios de la sociedad para enfrentarse al desastre medioambiental causado por el derrame de hidrocarburos provenientes de PEMEX en las costas del Golfo de México. Pero después dicho incidente, se ha librado una campaña contra la construcción de un enorme complejo turístico en Mahahual, Quintana Roo en un sitio de playas, arrecifes y mangles. En Nayarit el grupo Dime ha enfrentado resistencia de la misma comunidad local frente a su proyecto hotelero en Punta de Mita. Estas luchas no solo episodios de las comunidades locales, si no que juegan en un entrelazado tablero en el que el país como centro de acumulación del capital enfrenta resistencia aun en medio de la inestabilidad injerencista, la reestructuración del estado de bienestar y a días de empezar la Copa Mundial de Fútbol.

A diferencia de como lo plantean los regionalistas de la pequeña burguesía local, la injerencia de los “desarrolladores inicuos” no son una perturbación de la edénica naturaleza de la península ni la excepción de la regla. El estado de excepción y la crisis permanente es la que sacude la mente de los oprimidos y los lleva a explotar. Pero ante esto, se responde con fuerza que todo presente, aun el más barbárico y desastroso, es una transición en el que podemos avanzar.[2] ¡ADELANTE CON TODAS LAS FUERZAS! ¡ADELANTE CON TODAS LAS FUERZAS DE LA HISTORIA![3]

Por ello, es necesario reforzar y hacer filas con los movimientos que hermanen a la clase desposeída de la sociedad contra la acción ecocida del capital y de la complicidad del Estado –el aparato burocrático-militar guardián de la circulación de mercancías- por la prevención de posibles irreparables daños a las fuentes de vida de la región y por progresar la crítica radical del capital entre la comunidad en lucha. A pesar de que la socialdemocracia ecologista de Morena y sus aliados clame haber colaborado en frenar momentáneamente ciertos de estos proyectos y usen narrativamente estos trágicos eventos para sus enanas luchas por el poder político,[4] la irremediable naturaleza del capitalismo no parará frente a las victorias de la comunidad organizada que manifestó su deseo por sobreponer los intereses de todos frente a la ganancia de los pocos.

Recordemos siempre que el comunismo –como el movimiento que nace de las contradicciones del capital que busca abolir con el presente sistema de cosas- ha levantado la bandera en favor de un mundo en la que la forma del valor no dicte nuestra existencia. Ni burgueses ni burócratas -nuestros expropiadores- pueden cortar la raíz de un mundo nuevo a germinar de nuestros pies marchantes, nuestros puños en alto y la sangre roja bombeando a nuestro corazón. Por ello se grita fuerte contra el silencio y contra el vacío:

¡DEFENDAMOS LA SIERRA DE LA LAGUNA! 

¡DEFENDAMOS EL PUERTO DE LORETO!

¡EXPROPIEMOS A LOS EXPROPIADORES!


[1] Cuyo problema ha sido fenomenalmente explicado por los camaradas del PCR en su artículo “La privatización de la Sierra de la Laguna: ecocidio, despojo y corrupción” consultable en https://marxismo.mx/la-privatizacion-de-la-sierra-de-la-laguna-ecocidio-despojo-y-corrupcion/ 

[2] Tesis 8 y 16 de Walter Benjamin.

[3] Discurso de Miguel Enríquez en el Teatro Caupolicán, El Rebelde, Nº 91. Julio de 1973

[4] La única forma de cerrarles el hocico a Erick Agundez, Manuel Cota, Milena Quiroga, Christian Agundéz, Víctor Castro, al “mansito” de Gerardo Zúñiga y al “Niño Verde” y dejar de escuchar los patéticos discursos de la clase parasitaria del Estado y la Burguesía es con la soga sobre sus cuellos.